Austria, visita relámpago
27 Agosto 2008
Durante estas vacaciones nos desplazamos desde Munich a Austria para conocer concretamente Viena y Salzburgo.
El viaje lo hicimos con un coche de alquiler. Las compañías no suelen poner problemas para viajar a países colindantes pero siempre es bueno consultarlo previamente en la oficina. Lo primero que hay que saber, es que todas las carreteras austriacas son de peaje. Gracias a nuestro amigo Josemi nos enteramos que en las gasolineras previas a entrar en Austria y puestos fronterizos se tiene que comprar “La Vignette”, que es una pegatina (parecida a la de nuestra ITV) que se pega en el parabrisas del coche (debajo del espejo o en el lado del conductor) y que te sirve para viajar por todas las carreteras austriacas durante 10 días por unos 8 euros. Sino nos llega a avisar por mucho cartel que ponía “nosequé de la Vignette” antes de entrar en Austria no la habríamos comprado y nos hubieran metido 600 euros de multa.
No está de más saber que el límite de velocidad por defecto en las autopistas austriacas es de 130 km/h aunque casi todo el mundo iba mucho más rápido. Se ven muchos aparatos colgando de los puentes que cruzan las autopistas, pero no supe distinguirlos entre lectores de las “vignettes” o radares.
Además llama la atención que las autopistas están completamente valladas a ambos lados, supongo que para que la gente no se distraiga con los impresionantes paisajes.
Bueno, a lo que vamos, pasamos la primera tarde visitando el centro de Viena que es impresionante por la magnificencia de sus edificios pero no tuvimos tiempo de visitar ninguno de sus innumerables museos.
Hay gente por la calle vestidos de época con levitas y te ofrecen entradas para la ópera que únicamente les puedes comprar a ellos. Normalmente no son para la Ópera de Viena, sino para alguna sala privada (la Sala Dorada en nuestro caso) y suelen ser bastante caras. Os aconsejo que vayáis directamente al punto de información turística y preguntéis allí. En Agosto la Ópera está cerrada por vacaciones por lo que tampoco fuimos.
La comida típica es un bisté empanao (Wiener Schnitzel) que está bastante bueno. Nosotros, para variar, probamos el bisté empanao austriaco en la Hofbraühaus en Munich y en Austría cenamos salchichas en un puesto en una parada del tranvía. Es muy complicado no encontrar salchichas en cualquier sitio.
Después de pernoctar en el albergue juvenil de Viena salimos temprano para sacar el coche de un aparcamiento regulado. Ojo, allí hay zona azul por tos laos y hay que buscar una tienda o algo al lao del coche para pagar el ticket de aparcamiento. La verdad es que no llegamos a entender donde pagar los tickets porque no hay ningún parquímetro por ningún sitio. ¿Habrá que pegarle al coche la pegatina del bollicao?
Total que la mañana siguiente fuimos al vulgarmente conocido como “Palacio de verano de Sissi”, el palacio de Schönbrunn. Los austriacos intentan sacar pasta por cualquier lao, visita corta (30 salas), visita larga (40 salas), visita al jardín privado (arriate de Sisí), ir a mear (50 centimos). Para colmo vamos con la tarjeta de estudiantes de la Universidad de Sevilla que a su vez es monedero de 4B y nos dice el tio de la taquilla que eso no vale que es una tarjeta de crédito. Para colmo al único que tenía el carné de la facultad sin tarjeta monedero le dice que no le vale tampoco porque no tiene la fecha de caducidad (de la tarjeta de crédito). Vamos, encima el tio nos dice que no protestemos que “Él sabe de lo que habla”.
Elegimos la visita corta y menos mal; la audioguía es un timo y te comenta la mitad de las salas, las otras se las salta olímpicamente. Lo que dan a entender los austriacos es que Sisí estaba más tiempo viajando que acompañando al soso de su marido que estaba currando tol día en una habitación del palacio haciendo incluso más de 100 audiencias diarias. Menudos toriles debía tener el tal Francisco José aunque la wikipedia dice lo contrario.
Las vistas de los jardines desde las ventanas del palacio debían ser impresionantes, y digo debían porque tenían todas las ventanas cerradas. Los jardines están muy bien cuidados y merece la pena visitarlos (se entra gratis por un lateral).
Antes de comer cogimos el coche e hicimos 300 km hasta Salzburgo. Salzburgo me resultó muchísimo más acogedora que Viena, el centro histórico está entre el rio Salzach y la montaña donde se alza la fortaleza de Hohensalzburg y tiene un aire de pueblecito con referencias contínuas a Mozart.
Fue una visita corta de 2 días y mereció la pena hacerse casi 1000 km.
:wq
Alemania, primeras impresiones
11 Agosto 2008
Esta claro que Alemania es un país civilizado, lo sabía antes de tomar tierra en el Aeropuerto Internacional de Munich, pero después de casi dos días aquí doy fe de ello.
El primer escollo era el tema del alquiler del coche, normalmente suelen requerir una tarjeta de crédito con bastante margen para realizar un depósito (en Sixt 750 euros) y no sabíamos si con nuestras tarjetas íbamos a tener problemas como con Pepecar en España (esto merece una entrada a parte, pero por si Google enlaza esto, ¡No alquileis ni un triciclo en Pepecar, son una empresa muy poco seria!). Nada, ningún problema, a los 5 minutos de llegar teníamos un Nissan Note en nuestras manos.
El aeropuerto está a más de 30km del centro de Munich y pudimos comprobar las bondades de las autopistas y los conductores teutones. La gente le suele pegar bastante cuando hay tramos sin limitación de velocidad pero no se ve ninguna pirula de ningún tipo. Supongo que tendremos más impresiones cuando hagamos más km para ir a Viena.
Lo que más me sorprendio cuando llegamos al centro fue que todo el mundo deja la bicicleta en la calle en cualquier sitio, con un mísero candadito en la rueda o simplemente suelta. Todos los bajos de los pisos están llenos de bicis y nadie toca la que no es suya.
Esto choca con la mentalidad que tenemos en la república bananera de España donde tienes que ir con una pitón y dos candados más para que no se lleven las ruedas o el sillín y donde desaparece la bici como la dejes más de media hora amarrada donde sea.
Me fue pareciendo todo más normal cuando pude comprobar que en los accesos al metro, el u-bahn, no hay tornos, simplemente unos canceladores de billetes para picar.
Además, si te montas en cualquier tranvía sin billete, dentro tienes varias expendedoras completas de billetes y bonos para adquirirlos al mismo precio que fuera y usarlos sobre la marcha.
Hay un bono, Partner-Tageskarte, que permite viajar por el primer anillo de toda la red de transportes a hasta 5 compañeros por 9 euros; durante todo el día hasta las 6 de la mañana del día siguiente.
Con este clima que estamos teniendo (soleado y unos 33ºC) y esta civilización no me dan ganas de volverme al norte de África.
:wq







